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Estado Diario

Yo te quiero mío, así sin propiedad; yo te deseo en intimidad, así sin compromiso u otra facultad; yo te pienso encadenado, así con libertad, yo te tengo sin poseerte así con pensamientos que dicen realidad más que verdad.

viernes, 20 de agosto de 2010

Viaje Astral.

Y le puedo imaginar descalzo, ahí tramando, a cada paso caminar y un orgasmo en mi poesía ocasionar, un éxtasis de lujuria que me haga elevar hasta perder la cordura que se manifiesta escasa para esta soñadora, para la creadora de incoherencia atropellada de benevolencia, cuando este paisaje se hace extremo y por de más indefinido sin temor a lo propicio, a eso mismo que se irá creando sin autorización de ninguna respuesta, ante ninguna espera de tiempo, cuando ya no existirá el mismo para marcar el suspenso, cuando este se encuentre perdido y yo no entienda ni la definición del mismo, dándolo por olvidado en una ciénaga en la cual me acurrucare con el amante al que describo, tanta sutilidad se condensa y tanta fragilidad me hace impertinente y perdedora de fuerza, tan contraria, manejando nuestro alrededor tomados de las manos, involucrando cada sensación de la cual hoy comprendo el hecho de este amor perfecto, de esta probabilidad que frecuento a tiento, a ratos en los cuales me pierdo con esa fotografía que conforma la prosa de ironía. Que es ahí donde deseo encontrarle, cercano, distante pero tan humano como el tacto de lo infame, tan cordial como el sonrojo que pueda crear, tan inusual que sin repetición pueda imaginar, a este me lleva y mucho más: compuesto, condensado, impactado.

Al observar defectos ajenos, comparaciones en las cuales él se conserva aun más que perfecto, intocable, radiante a comisura de labios que deseo si quiera tocar para calmar mis ansias, para socavar esta estancia en si mismo, que a cada promesa me gustaría involucrar en mi indecencia de buscarle, pensarle e indiferencia mostrarle para compartir con mayor alarde, mi soberbia se marca y me niega el placer de esta lucha, por que a su despedida, la siento perdida, sabiendo lo contrario, la manejo y se es incierto, en pensamiento y desencadenamiento de placeres en los cuales la mediocridad de mi misma no salvará la tregua de esta sentencia, y con frialdad congelada en un rubro que jamás concordamos en enfriar, este acuerdo en común de conservar lo ocurrido, y perseverar al delirio; más no crearlo en ningún sentido, y en la pulcritud de la nada me mancho de recuerdos, me acomplejo de este cuerpo y deseo apagar mis huecos con pasiones carnales que me dejan un sabor de boca que roza todo menos la misma, que besa a cuerpo entero, más no labios a palpitar exacto, y yo queriendo confrontar una llaga para seducir al machismo que a mi puerta toque y entre despojos me amontone.

He ahí el significado, he ahí el hallazgo de la fuerza inactiva ejercida sobre ambos, que la mirada cruzada y el silencio compenetrado entre tizas y otras lloviznas formo la madrugada exacta, la de horas interminables y amanecer a rayo pleno donde se reflejo el ocaso en estos brazos, aun sin contacto, aun sin un placer vulgar y arraigado, acaparé las fantasías de ambos tan sólo en palabras, en diálogos que se reflejaban en similitud y constancia, en premoniciones combinadas y en seducciones caladas por la tensión de involucrarnos, sin cuerpos, tan sólo segmentos de frases cortas e ilusiones comparadas a toda concordancia, que yo conserve el olor del encuentro para no inhalar día a día este llanto que ha de provocar la partida con ironía que no se deseaba, ganadora la razón que jugó este partido con gracia y acaparo su ganancia, alejándolo de la posibilidad creada, un hecho en trama.

Mi paisaje esta en un retrato con palabras, con letras que guardan la fluidez que corre como nuestro viento desprevenido a prisa, con sonrisa afilada y la inspiración para mis siguientes escritos, para mis siguientes vicios, cuan protagonista que se tira a voluntad y no lucha por pasión, haciéndome la perdedora de esta ocasión, de muchas otras mientras su sola noción persiga mi sombra, cuando transforma todo aquello en cierto, cuando siendo uno, siendo todo… menos extraños de años reencontrados.

Y le siento, y tardes solitarias, ante él me recuesto y sin pensamiento, le hablo en susurros a su oído, a su debilidad confesada a mis encantos prometidos, mis palabras para seducirlo y crear seguridad para conmigo instalar sus imposibles y creíbles pensamientos de filósofo soñador, de sensibilidad irregular y vocabulario que es el utilizado por nuestra lengua a porta voz.

Observarme descifraría la cuestión de líos sin temor, que soy yo ella , siendo la primera por quien su pecho naufragó y a su deseo en irrealidades accedió, a pesar de silencios guardar, nuestros enigmas están por funcionar, cuando soy el fragmento de mujer creado para un futuro cercano: más de lo creído, mucho más de lo imaginado.

Tiempo: márchate y tráelo hacia mi, a su origen, al destino que sin importar he de contradecir, que si con mis dedos soy incapaz de rozar sus cabellos y si con mi tiento estoy sentenciada a no sanar sus desperfectos: ¡Piedad! de una realidad que no puedo más contemplar, abanicando suspiros, condensando mi vulnerabilidad, confesando secretos, amurallando tormentos a su nula presencia, aquí… lo he sentido presente entre palabras en mi viaje astral sin regreso y ningún final.

Arianne....

1 comentario:

  1. Es difícil darle nombre a lo que sentimos... Alfonso Reyes decía que ese era el milagro y la liberación de la poesía. Crear palabras para nombrar cosas que no las tienen.

    Lo maravilloso de este viaje, es que no sólo das nombre a lo que sientes, sino, también, a lo que no has sentido. Te vuelves hacia ti misma, tus vacíos, y en esos vacíos se fondea la fantasía, y en la fantasía está él.

    En todas esas imágenes tan bellas, tan reales, que van, regresan o se pierden, como en forma de espiral, la experiencia psicológica del lector es precisamente esa, la de un viaje, como en un aguero del tiempo que va al universo paralelo de uno mismo.

    Lo más cabrón de todo esto, es que nunca se pierde noción de la realidad, del origen de ese viaje... el vacío, la soledad. por eso no hay ni regreso ni final... sólo un largo y temible limbo que se traduce en un hueco en el estómago.

    lalo

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